lunes, 17 de julio de 2017

Amar el café

Una taza en el desayuno para tomar energía, en una reunión para compartir con amigos, en casa para disfrutar de su aroma, y en todas partes para degustar sus variedades. ¿Todas las personas reaccionan de la misma manera al tomarlo?

Llevo tomando café toda mi vida, nunca hice ninguna transición hacia el café, simplemente siempre estuvo disponible en mi casa. Me hicieron bromas sobre cómo no había tenido niñez porque no tomaba chocolatada, desayunaba y merendaba café, y eso es algo que, 20 años después, aún no cambió en mi vida.
La segunda edición del Asu Coffee Fest fue la excusa perfecta para reflexionar acerca de si todos reaccionan de la misma manera al tomarlo. Según estadísticas de los organizadores, se tomaron unas 14.000 tazas de café, se disfrutó al ritmo del jazz y músicas de los años 30, y los participantes aprendieron acerca de las variedades, saborearon cafés de origen, escucharon sobre los métodos de extracción; fue la oportunidad perfecta para adentrarse en la cultura cafetera.


Además de probar todo el café que se pudo, esta edición también incluyó gastronomía además de coctelería. Una de las cosas que difícilmente olvidaré, es el mixto de banana con crema de café del stand de Karu. Para quienes no lo probaron, lo siento en lo profundo de mi ser, se perdieron de algo ¡exquisito! Y claro, había café para satisfacer a cada paladar: frío, caliente, negro, en tragos,espresso o latte.


¿Reaccionamos de igual manera ante el café?


En un evento como el Coffee Fest, que ofrece degustar prácticamente todo el café que se pueda, o en una cata, donde uno va para evaluar los atributos, cualidades y defectos de distintas variedades de café, hay que tener en cuenta lo siguiente: Si es tu primera vez, no te excedas. Es importante que, antes, conozcas cómo reacciona tu cuerpo ante esta bebida ancestral.

Gracias a estudios científicos realizados ya desde hace unos cuantos años, se descubrió que se exageró muchísimo en prohibir en la dieta el consumo del café. La realidad es la siguiente: Su consumo no es malo, el detalle es que no todos reaccionamos de la misma manera ante él.

“Todos los organismos son diferentes. Hay quienes pueden dormir tranquilamente después de una taza de café y otros que sufren de insomnio. El efecto es distinto en cada una de las personas”, expresa la nutricionista Angie Paiva.

La próxima que escuches que el café hace mal, no te asustes, probalo y está atento a cómo reacciona tu cuerpo. En mi experiencia, puedo tomar un café cortado sobre la cena que no me pasa nada. Puedo tomar un expreso a la noche que, después de una hora o menos, puedo estar durmiendo. Tampoco es que esto lo haga todos los días, lo que sí tomo a diario es café cortado en el desayuno y la merienda.

“Lo que se conoce como un subidón de café puede darse si la persona no está acostumbrada a una gran cantidad de cafeína. Por gran cantidad me refiero a ir a una cata o a degustar varias tazas de café. Si no son consumidores frecuentes de café, la buena hidratación en el día ayuda y quizás también no desayunar café, y así poder probar un par de tazas durante la degustación. En general, sucede a causa de una baja tolerancia, el efecto es distinto en cada una de las personas, y si están acostumbrados al café, no debería haber inconvenientes. Para personas hipertensas o embarazadas no está indicado hacerlo”, resalta la profesional.

Que no falte la taza diaria

Su consumo en el mundo se ha duplicado en los últimos 35 años. En 1980 se tomaban 4.900 millones de kilos y, para el año pasado, había ascendido a 9.500 millones. Una taza de café es un 98% de agua y lo ideal es no consumir más de cuatro tazas diarias, lo que equivale a 400 miligramos de cafeína.

“La medida segura y recomendada es de dos a tres tazas al día -hablamos de café negro-; sin embargo, el efecto alerta que produce el café disminuye un poco al tomarlo con leche o más diluido. Un expreso es mucho más eficaz a la hora de despertarse, por estar bien concentrado. Una dosis mayor a la recomendada de tres tazas, podría causar ansiedad, irritabilidad, malestar estomacal y taquicardia”, explica Paiva.
Los baristas recomiendan tomar dos tazas de agua por una de café, además de lo habitual que debería tomarse. “El café es diurético, así que tomes o no suficiente agua durante el día, vas a ir al baño”, explica Rafa Díaz de Kafa Tostadores.

El agua y el café tienen una larga relación. El agua ayuda a apreciar mejor sus matices, aroma, cuerpo y sabor; por eso, es habitual que en las cafeterías se sirva un vaso de agua para beber antes del café. Si se toma después, suele ser en los casos en que nos hayamos quedado un buen rato en la mesa luego de terminar el café, y se pase luego a comer o cenar. Entonces, se limpia el paladar con el agua para pasar al siguiente bocado.

¿Para qué es bueno?


La nutricionista, que el año pasado dio una charla sobre los beneficios del café, nos cuenta que durante muchos años este estuvo asociado a enfermedades cardiovasculares, estrés y a una vida poco saludable; pero lo cierto es que un buen café en dosis moderadas puede ser muy beneficioso para la salud.

El café es una de las mayores fuentes de antioxidantes. De hecho, ocupa el sexto lugar de una lista de 50 alimentos y bebidas ricos en ellos. Es estimulante del sistema nervioso central, lo cual eleva la energía y la concentración prolongada e incremente la rapidez en el razonamiento lógico. Aporta vitamina B3 principalmente, además de potasio.

Se asocia a un menor riesgo de diabetes tipo 2, daño hepático, demencia senil, deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson. Acelera el metabolismo, por lo cual es utilizado en tratamientos contra la obesidad. En los casos de diabetes, los compuestos bioactivos del café reducen la resistencia a la insulina y la inflamación sistemática.

Jazmín Gómez Fleitas l Fotos: Buenmate

Fuente: La Nación
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